Independizo mi blog del servidor de wordpress

Este será el último post que escriba aquí. Los próximos serán en:

http://somosreding.com

Bueno, pues este momento ha llegado. En la línea de conciliar mis dos vidas, que es muy cansado ser dos personas al mismo tiempo, he integrado mi blog de wordpress en el servidor de mi web somosreding.com, mis investigaciones y divagaciones en mi trabajo. Fue a raíz de una conversación surgida en este blog y que también había surgido casi paralelamente eneGruyere. Ahí empecé a pensar si no tendría yo algún servidor desaprovechado… y voilà!

Con la ayuda de Juan, mi informático particular, hemos dado los siguientes pasos (con algunos coscorrones con las DNS):

Teníamos un blog bajo el dominio de wordpress y un dominio y hosting contratado con direccionamiento a una web externa. Lo que hemos hecho es instalar o transferir el blog del dominio de worpdress al hosting y dominio de somosreding.com.

Importar todas las entradas que tenía en el blog y finalmente cambiar las DNS para poder acceder al blog bajo innovacionrelacional.somosreding.com 

Pero aquí no está acabado todo ya que aun queda redireccionar el dominio del blog que es de wordpress.com a http://www.somosreding.com.

En definitiva, que a partir de hoy me siento un poquito más independiente, lo cual es una pequeña batalla ganada, a la que seguirán más en breve.

Así que please! cambien sus feeds y recomienden plugins e inventos para mi blog! 😉

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La ciudad de los niños según Tonucci

El martes pasado tuve la oportunidad de ver en directo al pensador y pedagogo Francesco Tonucci, alguien a quien no conocía y a quíen Rosa Torres me insistió para hacerlo. Además de ser un abuelito adorable, me gustaron mucho sus ideas sobre el enfoque que deberían tener las ciudades y la importancia que los niños tienen en ellas. Como comentó Rosa Torres, para escuchar a Tonucci, hace falta volver a ser un poco niño/a para comprender del todo sus reflexiones.

Tonucci comenzó diciendo que él recordaba el colegio de forma traumática. La escuela no gusta a los alumnos y tampoco a los profesores y además, genera conflictos en la familia. Además, comentó que en 60 años que han pasado desde que él dejó el colegio, la escuela no ha cambiado nada, lo cual, debería ser objeto de reflexión. Tonucci insistía en que la educación no debe ser un compromiso solo de la escuela sino que, cada organización y entidad de la ciudad debe reflexionar sobre cómo puede contribuir a la educación de los niños, que no son solo nuestro futuro, sino los actuales ciudadanos.

Tonucci lleva desde 1991 trabajando en el proyecto La ciudad de los niños, un proyecto en el que participan 100 ciudades italianas, españolas y argentinas con el que pretende hacer una propuesta política no educativa consistente en involucrar a los niños en el gobierno de la ciudad. Los niños no votan pero debemos tener el coraje para pedirles su opinión. Para ello, en Roma Tonucci formó un Consejo de Niñas y Niños y se dio cuenta que los niños piden lo mismo en sus reuniones con los alcaldes:

  • Menos automóviles en las calles porque estos crean peligro y el peligro impide su autonomía.
  • Los niños necesitan espacios, dentro de un clima de control social, donde ellos puedan hacer lo que quieran: pisar el césped, subirse a los árboles y jugar con las lagartijas. Los pequeños no quieren estar recluidos en su habitación para jugar, ni en ludotecas, ni en todos esos espacios que construimos para que estén controlados. Lo que hace un niño controlado por un adulto es distinto de lo que hace solo. Están perdiendo esa posibilidad de vivir experiencias solos y por tanto la posibilidad de jugar.
  • Los niños están proponiendo que la ciudad retome el espacio público, como público.
  • Reivindican la necesidad de jugar. Un niño de Roma le dijo al Alcalde, “Estaba jugando en la plaza y un guardia me quitó la pelota”. Los niños tienen derecho a jugar en las plazas públicas. ¿Con la pelota? Sí
  • Plazas con pelotas y sin coches. Los niños deben poder jugar como quieran ellos. Las ciudades deben transformarse en lugares donde los niños puedan ser niños. Y los que más preocupan a Tonucci son los de tres a seis años, porque les estamos robando la autonomía, herramienta básica de futuro.
  • Espacios compartidos, no exclusivo para ellos.
  • Espacios sin policía.
  • Mejor sin padres, sin rejas, plaza libre.
  • Que sea posible esconderse.
  • Que haya matorrales para besarnos a escondidas.
  • Que sea posible el factor sorpresa.

Para Tonucci, actualmente los niños tienen dificultades para vivir la infancia porque, por un lado, acceden a conocimientos adultos de una forma muy precoz; y por otro lado, se quedan inmaduros porque no desarrollan capacidades autónomas de moverse; por lo cual llegan a la adolescencia con una cabeza enorme y con brazos y piernas pequeñita. Antes los niños no sabían casi nada y hoy saben todo. Y frente a este enorme crecimiento de la capacidad de información, ha descendido totalmente la autonomía de movimiento. Esto significa que los niños no saben hacer casi nada, no tienen la experiencia de moverse, de practicar el espacio y el tiempo, de vivir la experiencia y la emoción de la aventura, del descubrimiento, del riesgo y del placer. Todo el proyecto de la Ciudad de los Niños nace con la preocupación de restituir la ciudad a las niñas y a los niños.

En el proyecto que Tonucci lleva trabajando desde 1991 comentó algunas de las frases que ha esuchado en niños. Por ejemplo, comentó la frase que una vez le dijo un niño de tan solo 5 años: “Si los adultos no esuchan a los niños van a encontrar líos grandes”.

Debemos intentar que los niños aprendan sin odiar lo que aprenden porque si no, no estaremos ante un crisis solo económica sino ante una crisis de futuro.

Según Tonucci, las ciudades están hechas a medida de un hombre adulto y trabajador y ha rechazado otras categorías sociales como discapacitados, parados, niños… El juguete del adulto trabajador es el coche. Y eso conlleva una serie de consecuencias en los niños:

  • No jugar significa no crecer.
  • Los niños no aprenden.
  • Obesidad.

Además, Tonucci daba un dato muy significativo: Por primera vez, nuestra siguiente generación tendrá menos esperanza de vida que nosotros.

Tonucci cuenta: “En mi infancia hacer un amigo nuevo era un riesgo que requería capacidad de conocimiento de los otros, y me parece un valor enorme”. El riesgo asusta. El riesgo es un componente esencial del desarrollo. Sería deseable que los niños encontraran sus obstáculos en el momento útil, medir si pueden saltar un riachuelo o si les compensa relacionarse con alguien. Hay quien opina que ya tendrán tiempo… Los niños no son aspirantes suicidas, no buscan situaciones que no puedan dominar porque se trata de jugar. A cambio de impedirles ese juego exploratorio les damos protección y posibilidad de adquirir muchas cosas. Se crea así una relación perversa entre un niño que quiere mucho y un adulto que piensa que tiene que dar mucho para compensar lo que no puede darle.

Los niños son un moderador social urbano. Donde hay un niño nos portamos mejor.

Además, Tonucci dice que creó el Consejo de niños para que los alcaldes sepan el punto de vista de los niños. Es el alcalde el que pregunta a los niños, no al revés y los alcaldes deben hacer porque los necesitan para cambiar la ciudad (tema político).

En cuanto a la influencia de la tecnología en los niños, Tonucci aseguraba que la posibilidad de jugar con los amigos fuera de control ganará siempre a cualquier pantalla.

Los adultos creemos que la escuela debe ser sufrimiento, al igual que los adultos entendemos que el trabajo debe ser sufrimiento.

Creo sinceramente que todas estas ideas merecen una reflexión por parte de todos, independientemente de la disciplina desde la que trabajemos. Desde su charla el pasado martes 24 de Julio, he estado leyendo acerca de él y reflexionando sobre sus ideas. Miremos durante un solo día qué es lo que nos gustaba cuando éramos niños y miremos nuestras ciudades y las organizaciones que las componen.. alguna coincidencia? Definitivamente no. Además de una reflexión, quizá nuestras ciudades merecen ser evolucionadas a un concepto mejor…